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A estas alturas, lo que era un secreto a voces se ha convertido ya en un clamor: a los autónomos gallegos se les acabó la paciencia, y sus organizaciones plantearán a la conselleira Beatriz Mato un ultimátum en el sentido de que o hay ayudas o habrá movilizaciones.
La Xunta replica que se ha puesto manos a la obra. El director xeral de promoción de Empleo, Andrés Hermida, anunció para el día 16 de marzo la convocatoria de una Mesa de los autónomos para analizar la situación, pero las diferentes organizaciones quieren integrarse en el marco general del diálogo social...
Para ello hay dos problemas. El primero es, como ya se dijo, la oposición de las centrales sindicales mayoritarias, que alegan la condición de “empresarios” de muchos autónomos. El segundo, confirmado por el propio Hermida, la dificultad que conlleva la atomización de los autónomos, lo que requiere un estudio para determinar el grado de representatividad.
Rafael Granados, presidente de ATA, Asociación de Trabajadores Autónomos, dijo que en Galicia se perdieron en 2009 casi 8.000 pymes, y miles de empleos por cuenta propia, indicó que la “paciencia se acaba” y lamentó el “abandono“ por parte del gobierno de Núñez Feijóo.
La réplica
Desde el Gobierno autónomo, Andrés Hermida afirmó que están rematando un plan de empleo del autónomo y el emprendedor, que pretenden consensuar con eso y crear el registro gallego de asociaciones y profesionales autónomos, al objeto de determinar los niveles de representatividad.
El departamento de Beatriz Mato quiere crear también el Consello Galego do Traballo Autónomo como organismo consultivo, pero las organizaciones han insistido en que, pese a esas iniciativas, sin ayudas el sector se hundirá.
Desde esa perspectiva se analizan ya medidas de respuesta con movilizaciones que podrían pasar por un paro de dos horas y un gran manifestación en Santiago, aunque otros planteamientos más radicales plantean la hipótesis, más compleja, de un paro generalizado.
Mal rollo
Otro secreto a voces es el que se refiere a lo que algunos definen como “mal rollo” entre los grupos parlamentarios gallegos tras el caso de Rodríguez Miranda. El PP cree que la denuncia de cobros indebidos por el portavoz de ese partido es una venganza del PSOE, y aparenta cerrar filas en su apoyo.
Esa venganza según esa versión, se refiere a las acusaciones que Miranda formuló en su día contra el secretario general de los socialistas, Manuel Pachi Vázquez por supuesto impago de impuestos en unas obras de su casa.
El asunto ha provocado un notable malestar en la Cámara -su presidenta, Pilar Rojo, intentó sin éxito un acuerdo de paz-, pero también en el interior de los grupos. Hay listas con bastantes presuntos infractores durante años, y en los partidos hay quienes quieren depurar todas las responsabilidades mientras otros optan por dar carpetazo y “pasar página“.
Al fin solos
Otro secreto a voces es el que se refiere al que -parece definitivo- abandono de la idea de formar nuevos partidos políticos en Galicia cara a las municipales. Tras las renuncias de Manuel Soto y Pablo Padín, la cuestión se reduce a listas locales, como mucho.
La soledad en que quedan los actuales PP, PSOE y BNG, más quizá la UPyD de Rosa Díez -maltrecha por su última boutade- se debe no sólo a la dificultad objetiva de hallar hueco, sino a los efectos colaterales de la crisis y la restricción de créditos.
C´est la vie...
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